El centro de Santander podría estar a punto de morir, tal y como lo conocemos.

El centro de Santander podría estar a punto de morir, tal y como lo conocemos.

“Ya no voy de compras al centro”

El centro de las ciudades, ha sido históricamente, el lugar preferido de consumo de sus habitantes y los de la periferia. Incluso cuando el consumo masivo, no era como el que conocemos ahora, se pueden rastrear los hábitos de compra en el centro de las ciudades y en los mercados que en ellas se celebraban. Cuando en el siglo XIX comenzó el consumo moderno, las ciudades asumieron estos espacios y se convirtieron en el epicentro a la hora de ir de compras.

Tal vez, se podría decir que la ciudad y su centro comenzaron a verse algo desplazadas hace ya unas décadas, con la llegada de los grandes centros comerciales con sus grandes superficies de aparcamiento en las afueras. Estas grandes superficies, sacaban del centro de la ciudad, con sus atascos y falta de aparcamiento, a un gran número de consumidores, pero a pesar de ello, no acabaron por completo con ellos.

Las grandes avenidas de las ciudades, esas calles en las que se concentraba el tráfico a pie y el “ir de escaparate”, no entraron en decadencia por culpa de estos centros comerciales y los grandes hipermercados. Las calles llenas de carteles que anunciaban el alquiler o venta de bajos y las grandes liquidaciones por cierre llegaron mucho después y son bastante recientes.

El tema era uno de los favoritos de la prensa local, que hacia análisis de los que habían cerrado, del porcentaje de locales vacíos y de la situación que se encontraba el centro anteriormente lleno de tiendas y de bullicio de ciudad. La culpa se la llevaba la crisis: la recesión económica había echado el cierre a las tiendas y había hecho que los consumidores dejasen de acudir a ellas.

Pero resulta, que la situación podría ser mucho más complicada que todo eso y podría estar producida por otros elementos. La crisis podría ser un factor para comprender por qué cerraron tantos negocios, pero no el único que permitiera comprenderlo. La situación en el centro de las ciudades y su efecto en las pautas de consumo de los ciudadanos podría venir dada por otro elemento más y muy poderoso, tanto que ni el final de la crisis permitirá poner punto y final a este cambio.

El centro de las ciudades podría estar a punto de morir tal y como lo conocemos y podría hacerlo por una razón decisiva. Los gustos y los hábitos de consumo habrían cambiado por completo.

Los últimos datos

Los números para comprender este cambio de hábitos y tendencias llegan de la Office of National Statistics británica y de las conclusiones de un estudio de ParcelHero, tal y como acaba de publicar BizReport. Los datos se centran, por tanto, en el mercado británico, pero a pesar de ello, resultan de interés para comprender este cambio de modo global.Según las estadísticas, la venta en el retail en Reino Unido ha caído este año más que nunca. La desaceleración ha sido del 2%, la cifra más elevada de los últimos cuatro años (y aquí no se puede echar la culpa a la crisis económica). Por otro lado, están las previsiones que señalan a que, en 2030, el centro de la ciudad habrá dejado de ser el sitio para ir a hacer compras.

Según las conclusiones del estudio 2030:  The Dead of the High Street, elaborado por David Jinks, de ParcelHero, el número de tiendas no para de decrecer y su presencia está sufriendo una desaceleración. En 1950 había 600.000 tiendas en todo Reino Unido. Ahora solo hay (son datos de 2012) unas 290.000 y para 2030 se espera que sean 120.000. La reducción ha sido más brutal en los últimos años que en las décadas anteriores y lo ha sido, apuntan en el estudio, por el impacto del comercio electrónico. A medida que se compra más online, las tiendas del centro desaparecen.

El hecho de que cada vez el comercio electrónico cubra más áreas y haya conseguido que sea mucho más fácil recibir esas compras, ha tenido un impacto directo sobre los hábitos de  consumo. Indirecto lo tendrá sobre la configuración de las calles comerciales, donde no solo se reducirá el número de tiendas sino que además se verá como algunos sectores desaparecen.

No solo el comercio electrónico

La realidad es un tanto más compleja, porque además del peso del comercio electrónico está también la cuestión de los cambios de hábitos y gustos de consumo.

Los millennials están cambiando por un lado el centro de las ciudades porque ellos los han recuperado como espacio para vivir (ya no quieren irse a las afueras ni tampoco al chalé adosado que era lo que sus padres querían). Esto ha llevado a que vuelvan las oficinas al centro de las ciudades y. por otro lado, a que la oferta de restauración se incremente (hay que dar de comer a los trabajadores).

Por otro lado los procesos de gentrificación también están modificando los centros de las ciudades y tiene un efecto sobre los negocios que operan allí. Muchos de ellos no pueden soportar el boom de precios de alquiler y tienen que irse de estas zonas, lo que haceque desaparezcan los negocios, aunque en estos casos, suelen ser sustituidos por otras cosas.

A esto se suma que los centros de las ciudades se están viendo cada vez más como espacios de ocio, lo que hace que se prime la presencia de restaurantes y de otros espacios de ocio y de entretenimiento frente a los comercios tradicionales. Ya no se va al centro tanto a comprar como a cenar.

Y por último los centros de las ciudades y las tiendas tienen que asumir un enemigo que parece mucho menos peligroso a primera vista, pero que está cambiándolo todo. Estos también son víctimas del internet móvil y de su atractivo: mientras los consumidores miran sus smartphones, no ven los escaparates.

 

Fuentes: PuroMarketing-BizReport-ParcelHero

Blog eCommerce0 comments

Comentar